Y se sienta en las mañanas, al almuerzo con un sol, que le calienta dos patas y olvida las otras dos.
La mesa de la cocina tiene un plato con guayabas, un teléfono, un llavero y las diarias esperanzas.
Tiene tiempo que la limpian, pero siempre queda igual: como un mueble al que la vida le ha tratado un poco mal.
La mesa de ésta cocina conoce conversaciones que he olvidado y que reviven cuando se asoman las noches familiares.
Y se ríe, y se mira un poco atrás... Y en mi rostro asoma un niño, como en el de los demás.
La mesa de la cocina, la mesa que siempre ha sido centro en donde se conjuga lo que está y lo que se ha ido.
Lo que viene, lo futuro, se lo vine a preguntar...
Y la mesa de la cocina no ha querido contestar.
[Reflexiones en la mesa - Fernando Delgadillo]

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