viernes, 27 de marzo de 2009

Rapid Eye Movement

Recuerdo que pasó en un día como este.
De ésos que no sabes si caerá un diluvio y no podrás ni salir de tu casa, o si saldrá el sol y ni lograrías voltear a ver el cielo sin quedarte deslumbrado; no sabes si esperar un arcoíris o un atardecer.
De todos modos no importa tanto, los dos son igual de extraordinarios.
Pero me estoy yendo por otro lado.

Lo que pasó un día de estos fue algo extraño. Pudo haber sido un día como cualquiera, pero no fue así.

Simplemente me desperté como siendo otra persona. Una nueva y extraña persona.
La cara no tenía diferencia alguna, en el espejo pude ver la misma expresión de adormilada que tengo por las mañanas al recién despertar; pero la mirada… era una que no me pertenecía.
No lo entendí al momento, eso nunca pasa. Siempre hay que dudar antes de saber.
Dejé ir ese sentimiento… por unos minutos.

Al cabo de algunos más, volví a mirar. Es bastante extraño no saber de quién son esos ojos que llevas cargando, ¿sabes?
Son los mismos ojos cafés, pero no miras igual. Simplemente no miras igual.

Desde ese mismo día comencé a preguntármelo.

¿De quién fue esa mirada que por tantos años vi a diario y no logré asimilar?
¿A dónde se fue?
¿Volverá?
Y más importante, ¿quién soy yo para tratar de ignorar aquella nueva mirada que me hace ver con tanta curiosidad?
Después de lo que me parecieron años, dejé esa pregunta.
Así que simplemente… comencé a ver.

No hay comentarios: